Potser no va passar quiere ser un pedazo de memoria colectiva, donde, a través de la fusión de películas caseras con cartas y postales de diversa procedencia, se crea la imagen de un pasado imaginario y subjetivo, pero también verídico y fidedigno.
Este proyecto da pie a una reflexión sobre el paso del tiempo, cómo afecta a nuestra manera de vivir y entender el mundo, entendiendo el pasado como una parte de nuestras vidas que ya no ocurrirá de nuevo, pero que, por suerte, sí podemos revivir a partir de los recuerdos.
Hecho desde el punto de vista subjetivo de la memoria, de donde sale el título Potser no va passar, cada uno vive las experiencias a su manera y eso delimita los recuerdos. De una misma situación, dos personas que la han vivido juntas pueden tener recuerdos distintos apelando a sentimientos no compartidos.
Esta reflexión hace que me pregunte si realmente existe una memoria colectiva, o una memoria que englobe a todo el mundo, ya que todo lo que ocurre es subjetivo a la persona. Y no sólo en lo referente a la identidad personal, también al tiempo. Con el paso del tiempo, los recuerdos van cambiando. La memoria no es algo estático.
Potser no va passar
Potser no va passar
Potser no va passar
Potser no va passar

