Este proyecto hace una inmersión en el mundo slow aprovechando la voluntad de reformar una casa típica en Menorca. El principal objetivo es revalorar y rearticular este tipo de casas que han quedado obsoletas en cuanto a su uso inicial. En este caso se plantea dar a la casa un pequeño uso turístico. El turismo slow es un sector emergente que aporta características muy interesantes y, además, huye del turismo de masas que perjudica la imagen visual del entorno, algo primordial para el proyecto.
Se ha trabajado el proyecto desde la integración, la armonía y el respeto del entorno con la voluntad de destacar y recuperar los valores tradicionales mezclados con los valores slow.
El programa se desdobla: por una parte tenemos la aplicación de los requisitos para lograr una vivienda slow y por otra, la readaptación de la casa preexistente que permite hacer posible este nuevo uso.
Así pues, se ha situado el primer uso en el jardín, con la formalización de nuevas construcciones, y el segundo, dentro de la construcción preexistente. Por tanto, este proyecto necesita el diálogo entre el exterior y el interior, entre la nueva construcción y la rehabilitación, y también, aspectos vinculados a la “domesticidad turística”.

