Helena Magdalena forma parte de mi infancia. Es un libro ilustrado sobre lo que sentía, sobre lo que pasaba y sobre todo aquello que giraba en torno a la comida. El principal reto era materializar y transmitir algo tan pequeño y desordenado como son los recuerdos de la infancia. La solución ha sido diseñar una especie de híbrido entre un cuento y un libro de artista.
Esta pieza de casi cien páginas agrupa las anécdotas familiares en capítulos como El hambre, La leche, Los abuelos, El agua, El pan, Los extras o El huevo. El formato, el contenido y el espíritu de Helena Magdalena se mueven entre dos aguas: la del adulto y la del niño. El lector se encontrará curioseando en este cajón de sastre, una poción mágica que acabará despertando sus propios recuerdos.

