Los términos casa y hogar, pese a significar el espacio de refugio para personas, sostienen matices diferentes. Este trabajo, desde la diferencia, pretende redefinir los dos términos dentro de los ámbitos en los que se inscriben: casa como habitabilidad y hogar como domesticidad, ya que los espacios interiores domésticos suelen proyectarse desde la habitabilidad y, en cambio, la domesticidad, aunque provenga de las personas que viven allí, tiene, en realidad, poca incidencia.
Para definir la domesticidad me valgo de la ficción teatral, concretamente de las Piezas de cámara de August Strindberg. Cuatro espacios narrativos descritos como infiernos domésticos que, una vez analizados a partir de un esquema de nivel de generalización superior de Peter Sloterdijk, me facilitan la identificación sistemática entre los infiernos de Strindberg y los atributos de la domesticidad, tal como se puede ver en los cuatro esquemas. Es entonces cuando se definen cuatro tipos ideales de casa, nada más que cuatro contraejemplos para el diseño de interiores que ponen de manifiesto la posibilidad de "malvivir" en una casa, sin rastros de hogar.
Valiéndome de esta herramienta de análisis para identificar déficits de domesticidad, detecto cuatro casos reales de mi entorno, a los que me aproximo desde una perspectiva no contemplada en los instrumentos de análisis propios del diseño, y compruebo su incidencia, más allá de la habitabilidad, para revalorar la importancia de las relaciones simbólicas entre el espacio, los objetos y las personas dentro del hogar para otorgarles un papel coprotagonista en los procesos de proyecto del diseño de espacios domésticos, junto con los aspectos más técnicos.
Judit Colomer Mascaró
Judit Colomer Mascaró
Judit Colomer Mascaró
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