Dos pasitos es la distancia emocional que separa el hogar de cualquier vecino de estas dos casas del siglo XVII situadas en el casco antiguo de Córdoba. El nombre hace referencia al cariño con el que se pretende atraer a las familias hasta este punto de reunión social. La intervención permite redescubrir la concepción originaria de los dos edificios existentes, que se unifican con la mirada puesta en el trabajo de Palladio. De este modo, se recupera una construcción doméstica para reorientarla al uso popular desprendiéndola de los añadidos y modificaciones que el paso de los años ha ido permitiendo y rescatando el jardín posterior para las familias y los actos culturales. Con esta renovación se busca que la arquitectura interior se perciba como una desdensificación, transmitir la sensación de que las paredes son más gruesas a la entrada y más delgadas conforme se avanza en dirección al jardín interior. Los pavimentos hacen hincapié en ese mismo aspecto, de modo que su color y textura van perdiendo intensidad a medida que nos acercamos al jardín. Este, presidido por los cipreses como altísimos guardianes, realza su poética al anochecer, a la hora de los recitales o del cine de verano, envuelto en un intenso olor a jazmín. Por todo ello, este centro se convertirá en un punto de referencia destacado en la memoria popular del lugar.

