El proyecto consiste en diseñar un carrito de limpieza urbana para la ciudad de Barcelona. El resultado final no sólo es un producto de bajo coste (visión de empresario), sino que también es un objeto que destaca por su practicidad y funcionalidad (visión de usuario).
Los materiales utilizados son un cuerpo plástico de polietileno de alta densidad, biodegradable a muy largo plazo, y elementos estructurales de acero inoxidable, además de algún componente de aluminio. El proyecto resuelve los problemas ergonómicos fundamentales para el usuario que presentan los carritos actuales. El carrito dispone de una tapa de eje invertido que se puede mantener abierta durante toda la jornada laboral sin que genere molestias al operario. De esta forma se elimina el movimiento repetitivo de abrir y cerrar la tapa a la hora de verter los desechos. Una de las características más significativas del proyecto es su objetivo de establecer cierto orden en el almacenamiento en el interior de los recintos. Así, es posible mover varios carritos a la vez, como si de un carrito de supermercado se tratara.

