Este proyecto intenta resolver una situación de comunicación ficticia: la gráfica adecuada a un banco que aparece en un contexto postapocalíptico; es decir, una entidad financiera que actúa en un escenario de ciencia ficción de la reconstrucción del mundo luego de una catástrofe devastadora. El desarrollo del proyecto, debido a su naturaleza y punto de partida, se inscribe en un terreno experimental, más que realista-profesional. Por eso adopta un lenguaje que recuerda a la gráfica de los videojuegos o la SCI-FI. El proyecto basa toda la gráfica en un sistema matriz de puntos de luz que funciona de una forma parecida al pixel art. La gráfica, ya sea tipografía o imagen, se ciñe a esa matriz, lo que determina la apariencia básica del proyecto. La técnica utilizada viene definida por un contexto que supone un renacimiento del diseño (al estilo de los movimientos de la vanguardia artística).

