Con el nombre Sausalito, construcción sin palabras (o, también, Taller Punta y Clava) se conoce una actividad que se realizó en EINA el curso 1972-73 y que protagonizaron Fernando Amat y los estudiantes de entonces. La iniciativa consistía en hacer que los estudiantes realizaran una construcción a partir de material de recuperación y siguiendo unas pautas específicas establecidas por el mismo Fernando Amat. El material a emplear era un conjunto heterogéneo de desechos que provenían de su almacén (él mismo las subió a las puertas de la escuela con su camioneta) y el trabajo debía hacerse utilizando algunas herramientas básicas –sierra, martillo, clavos...–, que también aportó Amat. La restricción más significativa era,...
Con el nombre Sausalito, construcción sin palabras (o, también, Taller Punta y Clava) se conoce una actividad que se realizó en EINA el curso 1972-73 y que protagonizaron Fernando Amat y los estudiantes de entonces. La iniciativa consistía en hacer que los estudiantes realizaran una construcción a partir de material de recuperación y siguiendo unas pautas específicas establecidas por el mismo Fernando Amat. El material a emplear era un conjunto heterogéneo de desechos que provenían de su almacén (él mismo las subió a las puertas de la escuela con su camioneta) y el trabajo debía hacerse utilizando algunas herramientas básicas –sierra, martillo, clavos...–, que también aportó Amat. La restricción más significativa era, sin embargo, que los estudiantes y el mismo Amat, que participaba directamente en la actividad, no podían hablar entre ellos.
Fernando Amat es un nombre imprescindible para entender el fenómeno de la tienda Vinçon, el diseño Barcelonés de las últimas décadas y la cultura del objeto que se extiende a partir de los setenta. Amat colaboró en diferentes actividades realizadas en EINA. La propuesta Sausalito contenía una actitud crítica con respecto a los aprendizajes culturales generales y en la formación del estudiante de diseño. El planteamiento de aquella construcción quería demostrar –y, de hecho, demostrava– la distancia que se había establecido con el trabajo manual, la dificultad de manipular herramientas sencillas, y las limitaciones del sistema proyectual del diseño.

Fernando Amat
"La gente de la escuela", nos recuerda Amat, "no sabía hacer cosas con las manos". Pero la prohibición de hablar ponía de manifiesto otros aspectos. Por un lado, denunciaba la hegemonía de la palabra en el proceso de formación. Por otro, vertía la acción de los creadores a una improvisación colectiva, en el curso de la cual todos los constructores interactuaban con decisiones individuales, en un proceso donde estaba ausente todo diálogo o planificación.
Situémonos en la época de incidencia de la teoría semiótica y del arte conceptual, que en EINA se hizo muy patente. El mismo año, la Escuela fue escenario de otras actividades en las que participaron: Lluís Utrilla, Ponsatí, Carlos Pazos, etc. Por tanto, "la acción" de Fernando Amat inscribía en la tendencia a trabajar en el entorno de experiencias comunicativas y el fenómeno del lenguaje. En Sausalito el sentido se deducía de este operar sin palabras y sin proyecto. Si en el relato de la Torre de Babel, la confusión de las lenguas impide la construcción, Sausalito tiene éxito, a pesar de su precariedad, no por no entenderse con palabras, sino por prescindir de ellas completamente. La construcción que nos muestra la fotografía es el resultado.

Texto publicado originalmente en: Pibernat, Oriol. “Sausalito, construcció sense paraules. Curs 1972-73”. Plec: informatiu d’EINA. Núm. 10 (feb. 2002), p. 2.

