Música, viajes y sueños de la EINA contracultural

En la cronología histórica de EINA encontramos la referencia a una "audición de música progresiva y montaje y transformación del espacio del año 1973 que fue organizada por Pere Riera en colaboración con Jaume Sisa y algunos de los alumnos de la escuela. Para aquellos que en 1973 tenían menos de dieciséis años...

En la cronología histórica de EINA encontramos la referencia a una "audición de música progresiva y montaje y transformación del espacio del año 1973 que fue organizada por Pere Riera en colaboración con Jaume Sisa y algunos de los alumnos de la escuela. Para aquellos que en 1973 tenían menos de dieciséis años puede resultar difícil hacerse una idea del tipo de investigaciones musicales y experienciales propias de la época, así como de su significación generacional. La música, como expresión de inquietudes éticas y estéticas, fue un medio importante de identificación y diferenciación que actuaba de catalizador de unos anhelos de transformación de la cotidianidad personal y social; anhelos que, particularmente en ese momento, estaban muy acentuados. Cuando Jaume Sisa hizo su recital en EINA, apenas era en los inicios de su carrera de cantautor. Venía del Grup de Folk y había publicado en solitario su primer disco sencillo, (L’home dibuixat, 1968) y, con el conjunto instrumental Música Dispersa, su primer álbum, Orgia en 1971. Como otros músicos de folk catalán se sintió atraído por el rock anglosajón. En el caso del Sisa de principios de los setenta se puede vislumbrar la influencia del phsicodelic folk y el gothic folk de grupos como la Incredible String Band, junto con la recopilación de sonidos populares de diferentes procedencias y unas letras que explotaban el surreal y el onirismo. En la Barcelona de la época empezaba a hacerse notar la presencia de una contracultura que abogaba por nuevas maneras de vivir y relacionarse: jóvenes que rechazaban la "normalidad" de la generación anterior con aspecto "hippy-freak", consumo de cannabis, fiestas en La Floresta, veladas en Zeleste, etc. Con el peculiar sincretismo cultural que caracteriza la Barcelona del momento, este tipo de hábitos e ideas se solapaban con las de otra contracultura más urbana, con las microculturas características de la adscripción política a partidos de izquierda, con progres de ascendencia escolta (boy scout), con los esnobismos de la gauche divine. Fenómenos todos ellos que compartían espacios y convivían con los círculos de la vanguardia artística y literaria o con los incipientes sectores interesados ​​en el diseño.


Jaume Sisa (curso 1972-1973)
Jaume Sisa (curso 1972-1973)

El curso 72-73 EINA era un espacio con las ventanas abiertas a muchos vientos donde circulaban muchas de estas inquietudes. Es un curso de contestación, en el que se abandona el plan de estudios y alumnos y profesores autogestionan una gran cantidad de experiencias y actividades. Las performances conceptuales tendrán más protagonismo que nunca. También el antiautoritarismo contracultural se hará presente. Prueba de ello es el viaje a California organizado y realizado ese curso (con la sesión audiovisual posterior que tenía un título tan significativo como "California Dreamin"), la sesión "20.000 km en DKW a través de USA" explicada por Fernando Amat, o la aparición de la revista “Underboletín de EINA” publicada por alumnos y profesores de diseño gráfico, etc. En este contexto de music, trips and dreams tiene lugar esta otra experiencia músico-sensorial en la que participa Sisa. Pere Riera, profesor entonces de proyectos de interiorismo de primer curso, fue su impulsor y responsable del atuendo del espacio. El aula de actos de la antigua sede, en la torre de Rubió i Bellver, se decoró con motivos pop como un zócalo de nubes, unos arcoiris, etc. Treinta y dos años después, Pere Riera hace una recreación documental-literaria de aquella experiencia en el texto que publicamos a continuación.


Cubierta del número 2 de la revista Underground (1973)
Cubierta del número 2 de la revista Underground (1973)


Recital de Jaume Sisa en EINA

Esto es un ejercicio de memoria, y como tal, debemos saber que sólo con la concentración propia del funambulista evitaremos caer en la trampa viscosa de la nostalgia. Intentémoslo con los instrumentos de la memoria corta: las memorias vinculadas a las exigencias de la acción, y por tanto, sujetas a la velocidad que acompaña el relámpago y los primeros auxilios. Intensidad, solvencia y compasión.

Corría el curso 1972 1er curso de interiorismo. Existe la posibilidad de que Jaume Sisa venga a cantar en la escuela. Decidimos acogerlo y, como un ejercicio más del curso, nos disponemos a preparar las condiciones de organización y ambientales adecuadas para que el recital sea un éxito. Escogemos el espacio más grande de la escuela: precisamente la misma aula donde nos reunimos, habitualmente, para aprender, y desde donde con ulls de farina rera el vidre nos deleitamos con la contemplación del entrañable jardín que nos rodea.


Montaje-transformación del espacio a cargo de Pere Riera (1973)
Montaje-transformación del espacio a cargo de Pere Riera (1973)

El recital de Sisa tendrá lugar al atardecer. El novio, a lo largo de poco más de una hora, con su voz y una guitarra, llenará de sonidos los habituales murmullos laborables de cada día, y al hacerlo, actualizará el tiempo de la fiesta, el tiempo que excepcionalmente altera y confirma la regla y construye las estancias de la memoria. La novia, como todos los invitados, impaciente entre aquel deseo de belleza que se confunde con una promesa de felicidad, y ese temor de incapacidad que siempre nos roe cuando encaramos el desconocido, se prepara y prepara la escena donde els amants del suquet de taronja i de l’arròs, durante un ratito, jugaran a boles. Mientras, animadas conversaciones de sobremesa humedecen los "tresillos" y dan paso a carreras y preocupaciones para ver cómo se cazan las mariposas al vuelo. Observaciones atentas de trayectorias y una preocupación general para ver cómo se pasa y se traspasa el tiempo en compañía sin herir la susceptibilidad de nadie que nos importe, nos han obert la porta del cabaret galàctic donde habrá que consumar y consumir el carnaval de la república de A.

Aprender a pro-yectar lejos de la eternidad estética y estática que suele acompañar a los inmaculados proyectos de interiorismo parece el único camino transitable. Adosados a la contingencia de la precariedad cotidiana, ceñidos a las limitaciones del propio cuerpo, dibujando un horizonte capaz de ser construido con nuestras manos y sorbiendo intensamente horchata de chufa con muchos labios al mismo tiempo, desmoronados, pues, y bizcos, els fills del mestre, hecha la primera comunió al balcó disfressats de cavall, se disponen, aunque sea por un instante, a entrar en el setè cel. Proyectar eventos, amueblar situaciones, capturar fluidos, plantar múltiples recuerdos en el huerto de cada conciencia, y generar emociones duraderas en el breve espacio de unos instantes. Es decir: aprender a pervivir en el tiempo bueno y construyendo hechos memorables y evitando el riesgo, por otra parte tan corriente, de convertirse en estatuas de sal. Llegada la hora, como deslumbradas, todas las plantas del jardín se asoman por las ventanas. Están vestidas de galaxias lejanas y ensanchan los corazones y el espacio de la catedral hasta el centro de la noche que nos rodea.


Cartel anunciando el evento en la puerta de entrada de EINA (1973)
Cartel anunciando el evento en la puerta de entrada de EINA (1973)

El novio, de la familia de unos rarísimos insectos en fase de extinción, radica prisionero entre dos cristales: el vidrio de enfrente, que somos todos, refleja un auditorio que, tendido sobre una blanca alfombra que se ha desprendido de un cielo estrellado, congela su visión tras una máscara blanca protectora: una inversión lumínica ha trastornado el orden material aparente de los cuerpos; el vidrio de atrás, que es lo que todos vemos, refleja una fauna petrificada y disecada que, dispuesta sobre una blanca repisa de mármol, enciende su mirada con el fuego de una máscara negra inquisidora. Entre una vida que se consume y una materia que se inflama, bajo el fuego de muchas miradas enmascaradas cruzadas, que como mariposas vuelan y bailan con la misma despreocupación de las vacas cuando pastan, una raíz de ginseng enrollada y rizomatosa, con voz desgarbada y ojos ausentes, desgrana un rosario de disparates que tienen y dan sentido a todo ello.

Finalmente, la noia de Hawai, consumida la matrícula sin beneficio metodológico aparente, pero con un gesto de complicidad y de sabia paciencia transparente, se va corriendo girando la cabeza i diciendo adios. Se desarraiga de este mundo, se’n va volant............murmurando................................Reixes, patis i jardins, ara està tot desert. I les mans d’un escultor. Reixes, patis i jardins, ara està tot desert. Van caient pedres del cel.

Ara és temps, és temps d’oblidar. Gemecs d’aquells que ahir van crear. La casa cau, s’apaga la llum. I el pas dels anys només deixa un record.

(En blanco: fragmentos de canciones de Jaume Sisa)


Texto publicado originalmente en: Pibernat, Oriol; Riera, Pere. “Música, viatges i somnis de l’EINA contracultural”. Plec: informatiu d’EINA. Núm. 17 (nov. 2002), p. 3.