Este proyecto nace de la voluntad de una familia de adquirir una segunda residencia en la zona del Delta del Ebro.
La intención del proyecto partía de buscar una singularidad al espacio que fuera inducida por la presencia de sus ocupantes sin irrumpir con ello en la arquitectura tradicional de la zona, algo que generaría una distorsión en su identidad territorial.
Las características eran sencillas: se buscaba un espacio que huyera de la arquitectura tradicional de la zona pero que también formara parta de ella. La vivienda tenía que proyectarse como segunda residencia familiar, pero también como un espacio que permitiera obtener una rentabilidad alquilándolo en su totalidad o por partes. Estos fueron los puntos de partida del proyecto: crear un espacio que funcionara correctamente de forma privada (uso familiar) y de forma pública (alquiler del espacio).
Todo empezó a gestarse en el momento en que se encontró una antigua fábrica situada en medio del Delta del Ebro. El espacio reunía las características idóneas para transformarlo en lo que buscaban.
La nave es una construcción de finales del siglo XIX, de planta rectangular, aparentemente de fácil distribución pero con un inconveniente: la altura para crear dos niveles no cumple la normativa vigente y la altura actual total no ayuda en el diseño de un espacio a un mismo nivel. Este “inconveniente” ha sido la piedra angular del posterior diseño del espacio.
TFG de Joan Richarte en Eina - Finca “la Esclusa”
TFG de Joan Richarte en Eina - Finca “la Esclusa”
TFG de Joan Richarte en Eina - Finca “la Esclusa”
TFG de Joan Richarte en Eina - Finca “la Esclusa”

