Punto danza quiere recuperar la idea de escuela de baile ejemplar, en concreto en Banyoles, y crear un punto de unión entre la danza y su entorno cultural uniendo dos necesidades: por una parte, disponer de un espacio digno para este arte y por otra parte hacer revivir un espacio privilegiado que hasta el momento estaba muerto.
El proyecto diseña la escuela en la planta baja y el entorno del edificio. En el sótano y en el primer piso se ha realizado un anteproyecto de aparcamiento, administración y un apartamento anexo.
La escuela se caracteriza por el trato del edificio y los espacios, siempre potenciando el entorno de paraje natural, abriéndose al exterior (fachada oeste, estanco). La linealidad y los efectos visuales potencian esta idea desde que se accede a la escuela (siempre por la fachada oeste). Todo está planteado teniendo en cuenta la funcionalidad, y los espacios se tratan de manera ambigua, con un lenguaje austero y delicado en el que predominan el blanco, la madera y la transparencia. Como elementos importantes, una segunda fachada y un núcleo conectan y armonizan las partes del edificio, mientras que un gran mueble fijo rige la planta de la escuela que almacena y esconde tabiques móviles de espejo que van creando las distintas opciones espaciales de salas de baile, principal punto débil de las escuelas actuales.

