Lejos de representar un lenguaje universal reglado, los emojis, tal como se han configurado, se caracterizan por su naturaleza ambigua, flexible y connotativa. Los abordamos de manera intuitiva y, a modo de paseo, caminamos por su paleta hasta que nos paramos en uno. Casi sin pensar, lo elegimos entre los demás: aquella pequeña imagen es la idónea para encapsular lo que queríamos expresar.
En la interfaz de la aplicación para teléfonos inteligentes WhatsApp se nos ofrecen en paralelo los recursos comunicativos del teclado qwerty y el teclado emoji. Este gesto aparentemente inofensivo ha abierto un nuevo marco expresivo que permite el diálogo constante entre palabra e imagen. Pero saber que en WhatsApp las palabras no se van lejos, que están accesibles en todo momento, nos permite encontrar un uso expansivo, connotativo, y no solo denotativo de estos pequeños pictogramas.
En una misma línea, letra y emoji conviven armónicamente. El emoji vive en un medio textual, pero su naturaleza es innegablemente visual. Este trabajo se pregunta justamente por la naturaleza de los emojis, que en su condición de carácter, se encuentran en un punto medio, en el limbo entre el texto y la imagen.
Emoji: la imagen en línea - Berta Fontboté Pradilla

