Blackground es la idea de un club privado para amantes de la música negra, que ofrece unos espectáculos exclusivos para sus clientes. Como miembro del club, el usuario forma parte de un colectivo que comparte aficiones, pero sobre todo, la pasión por la música de calidad. Se trata, pues, de crear una comunidad para aquellas personas que no tan solo aprecian el valor de la música negra sino también el ambiente, la gente y el tipo de sociabilidad que eso conlleva.
El propósito principal de mi proyecto es el de llegar a relacionar todas las gráficas relacionadas con la música negra –que son variadas y diferentes entre ellas– y establecer así un nuevo código gráfico que las englobe a todas pero que permita distinguir la personalidad de cada una de ellas. El proyecto incluye aplicaciones tales como: formularios para darse a conocer, pack de bienvenida, carteles, revista, página web y una aplicación de iPhone para facilitar la información al socio.

