La intervención del artista, físico y matemático Pep Vidal toma como punto de partida la vida del gran pino de cincuenta años de edad situado en el patio de Eina Bosc hasta su tala, forzada por razones de seguridad durante las obras de renovación. La intervención plantea la recuperación y reconstrucción del ciclo vital del árbol a partir de una investigación meteorológica realizada con el apoyo de profesionales de dos entidades colaboradoras: Alfons Puertas, del Observatori Fabra de Collserola, quien facilita los datos de irradiancia de los últimos veinte años de vida del árbol; y Miguel Larrañeta, de la Universidad de Sevilla, quien facilita la tecnología que permite calcular algorítmicamente —a partir de la información meteorológica de la ciudad de Barcelona — la irradiancia del árbol en sus primeros treinta años. Sirviéndose de esta información y mediante una lámpara instalada in situ y monitorizada a distancia por el artista, la instalación emite la cantidad de lúmenes diarios equivalentes a la luz que recibió el árbol durante cada día de su vida, tomando su energía de una placa solar que cubre la base del tronco cortado. Las condiciones meteorológicas interfieren con la cantidad de luz que dicha lámpara es capaz de emitir diariamente, estableciendo así un vínculo con la irradiancia actual del lugar, y recorriendo una vida pasada y su simbólica reanimación a partir de las contingencias climáticas actuales.
Irradiancia del árbol
Emboscada #5: Pep Vidal, foto de Natàlia Cornudella
Emboscada #5: Pep Vidal, foto de Natàlia Cornudella
Emboscada #5: Pep Vidal, foto de Natàlia Cornudella
Emboscada #5: Pep Vidal, foto de Natàlia Cornudella
Emboscada #5: Pep Vidal, foto de Natàlia Cornudella

